viernes, 4 de octubre de 2013

CAUTIVA Aproximaciones visuales a la danza local / Juan Pablo Ordóñez y Daniel Coka


Galería Proceso - Inauguración: septiembre 20 de 2013
Una sola noche

Cautiva
danza - video - fotografía
aproximaciones visuales a la danza local

propuesta de Juan Pablo Ordóñez y Daniel Coka









Notas de prensa:

"La danza tuvo una noche de recuerdos" - Diario El Mercurio, septiembre 22 de 2013
http://www.elmercurio.com.ec/398627-la-danza-tuvo-una-noche-de-recuerdos.html

"Galería Proceso expone la historia de la danza" - Diario El Tiempo, septiembre 20 de 2013
http://www.eltiempo.com.ec/noticias-cuenca/129658-galera-a-proceso-exp

Mucho más al sur / No Lugar (Agosto 2013)


La exposición aborda el entorno: paisajes-territorios naturales, históricos, de las memorias, las emociones, los afectos y de los cuerpos -formas de percibir el espacio/tiempo- como una constante preocupación de lxs artistas. El entorno siempre han sido una respuesta emocional y una construcción cultural donde el sentido de pertenencia, el sentido de (des)protección que proporciona, afectan directamente los modos que tenemos de interpretarlo y de representarlo. La obras en esta exposición se presentan como imágenes que detienen el tiempo, si es un movimiento, lo edita, lo altera, y si es un lugar, lo representan: El paisaje, el territorio y su orden geométrico espacial han dejado de existir, y en su lugar se ha instalado su representación ¿Cómo se presenta la inmersión del inconsciente de los sujetos en el espacio físico que compone su realidad próxima?. La exposición lleva a cabo un enfoque interdisciplinario de diferentes estrategias y conceptos visuales desarrollados por los artistas para representar su entorno y transformarlo en un concepto cultural a través de un proceso creativo. La exposición busca un enfoque conceptual dirigido a la comprensión de nuestro entorno natural, emocional y urbano, una aproximación a la noción de espacio/tiempo  delimitado hoy en día.

Esta muestra colectiva reúne obras artísticas de David Cevallos, Gonzalo Vargas, Rubén Darío Díaz Chávez, Roberto Vega, Aquiles & Bernardo Jarrín, Julia Rometti & Victor Costales, María Laura Rodríguez & José Jiménez y Boloh.



Galería Proceso - Inauguración: agosto 22 de 2013
Fecha de cierre: septiembre 19 de 2013








Notas de prensa:
"Mucho más al sur, la unión de arte" - Diario El Tiempo, agosto 28 de 2013
http://www.eltiempo.com.ec/noticias-cuenca/127919-mucho-ma-s-al-sur-la-unia-n-de-arte/

"Paisajes inspiran a manos creadoras de ocho artistas" - Diario El Mercurio, agosto 21 de 2013
http://www.elmercurio.com.ec/394192-paisajes-inspiran-a-manos-creadoras-de-ocho-artistas.html

HIC ET NUNC (Proyecto de Imma Prieto) Julio 2013



Hic et Nunc es un proyecto curatorial que acoge una selección de artistas que permite dilucidar cómo el arte se erige como acción simbólica de resistencia ante los desagravios que caracterizan a nuestra sociedad. Hic et Nunc (Aquí y Ahora), propone mirar y ver sin complejos. Doce obras audiovisuales que dan respuesta a un cúmulo de desigualdades sociales y humillaciones políticas, ofreciendo una interpretación abierta de lo político, partiendo de la acepción del zoón politikón (animal político) aristotélico.
El proyecto tiene como objetivo llevar a cabo una reflexión en torno a la relación existente entre arte y resistencia. El contexto alude al presente más inmediato, incidiendo también en la necesidad de buscar el origen de la grieta socio-política actual  en la teorización clásica de lo que debería ser el Estado.
Curadora: Imma Prieto
Artistas: Eugenio Ampudia, Huracán, 2012.
 María Cañas, Mi Lucha, 2011. 
Jordi Colomer, Co-op City, 2010.
 Marta de Gonzalo y Publio Pérez, Baila la contrarreforma, 2012. 
Jorge García, Pequeños ensayos sobre la desesperación, 2013. 
Daniel G. Andújar, A vuelo de pájaro, 2011. 
Chus García-Fraile, Cuestión de fe, 2012.
 Núria Güell, Intervención, 2012.
 Mateo Maté, Actos Heroicos, 2011.
 PSJM, El ocaso de los estados nación, 2012.
 Avelino Sala, Autrui, 2011. 
Pelayo Varela, Cabeza borradora, 2013.

Sala Proceso - Inauguración: julio 17 de 2013
Fecha de cierre: agosto 16 de 2013







Notas de prensa:

Hic et Nunc: Hacia un arte democrático - Diario El Telégrafo, julio 29 de 2013

Amodio, poemas de amor y odio / Hernán Zúñiga Albán


Amodio: Poemas de amor y odio, recital poético audiovisual protagonizado por el maestro Hernán Zúñiga Albán.

El montaje y las proyecciones de los grabados de autoría de Zúñiga a cargo de Mandrágora Visuallab, música pertenece al reconocido músico experimental, de origen quiteño, Mesías Maiguashca.

Zúñiga Albán nació en Ambato, en 1948. Es pintor, grabador, muralista, poeta, restaurador, catedrático. Actualmente se desempeña como Director de la Capilla del Grabador-Museo del Grabado, en la Fundación Garza Roja. Sus libros publicados son: El Ladrón de Sueños, Almanaque de Adán, Crónica de los Esteros, Para entrar el Invierno, y Amodio: Poemas de Amor y Odio, obra de poesía ecuatoriana fue editada en el año 2007 por la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Guayas.


Sala Proceso - Inauguración: julio 5 de 2013
Proyecto Una sola noche






Notas de prensa:

"Escritor le suma música, video y teatro a poesías" - Diario El Mercurio, julio 5 de 2013

"Un espacio para la poesìa audiovisual" - Diario El Tiempo, julio 5 de 2013

martes, 11 de junio de 2013

Liquidez / Carlos Echeverría (mayo 2013)


Híbrido: quizá esa sea la palabra que más le convenga a Carlos Echeverría Kossak. Habla de su trabajo. Perfila su visión. Muestra el terreno en el cual se mueve.
Pero, claro, para eso hay fatalidades felices: ser hijo de una pareja ecuatoriano-polaca es una: ella profesora de dibujo y de pintura; él arquitecto. Ensayó la arquitectura en la Universidad San Francisco durante dos años, abandonó la carrera y llegó a Cracovia a la Academia de Bellas Artes; la mejor de Polonia. Ahí volvió al inicio. A pintar en forma realista, con modelo incluido. Kossak le sacó partido a la línea, al trazo, a la mancha, al gesto...
En la pintura empalmó los dos mundos. El perro que se aparece en sus obras tiene la connotación sexual que se da en Ecuador. Y la que tiene en Polonia: sumisión y lealtad, pues así llaman los ciudadanos a los policías. El mono y el cerdo son de un simbolismo que reclama ser desplegado en algunas direcciones. La política es una.
La realidad que él retrata no es exactamente un póster. Él juega a confundir las pistas. A no ser inteligible enteramente. Hay en él una mirada mordaz, irónica, burlesca que atraviesa esa parte de su obra en que sus fetiches se solazan en situaciones primitivas y salvajes. Nada puntual en todo caso a pesar de que algunos de esos personajes salen de la realidad. En su taller, tiene carpetas con fotos de Putin, Berlusconi, Obama... Colecciona retratos que busca en Internet sin saber mucho cómo terminarán en sus obras. Algún día se granjean algún espacio y se cuelan en alguna situación burlesca. Nada personal ni militante. Un simple recurso al humor, a lo grotesco, a lo sarcástico. Como lo usó George Grosz, el gran pintor expresionista alemán de los años 30. Como lo utilizó, en la misma línea y con maestría, Luigi Stornaiolo.
En algunas obras vuelve la arquitectura. Espacios inquietantes o dramáticos que subrayan la presencia o ausencia de seres aislados. Imposible no ver en ellos un hilo de comunicación directa con Edward Hopper. Sus espacios interiores, tan precisos como rectilíneos, los diálogos íntimos entre sus personajes y sus entornos, la soledad subrayada, la paleta de colores tan suya, ese falso realismo y su sofisticado juego de luces...
Kossak, a pesar de su juventud y su capacidad de experimentar, ya es un mundo que toma cuerpo principalmente en las noches en su taller. Hay bocetos tan pequeños que parecen insignificantes. Hay recortes que se acumulan en desorden. Hay autores que le ayudan a cernir este mundo global e inasible: Nietzsche, Jodorowsky, Adorno, o sociólogos como Zygmunt Bauman, cuya obra Tiempos líquidos, inspiró poéticamente su muestra Liquidez.
José Hernández

Rumbo cierto (200 cm x 100 cm)
Bestiario (150 cm x 150 cm)
Superstición (170 cm x 280 cm)
Relaciones internacionales (165 cm x 120 cm)
Hábitat (100 cm x 200 cm)
Ayahuasca (160 cm x 400 cm)
Fluidez (170 cm x 280 cm)
Nubes urbanas (170 cm x 280 cm)
Espacio natural (188 cm x 144 cm)
Cancha (165 cm x 120 cm)

Sala Proceso - Inauguración: 16 de mayo de 2013
Fecha de cierre: 21 de junio de 2013




Notas de prensa:
"En Galería Proceso se estrena una obra bipolar" - Diario El Mercurio, mayo 15 de 2013
http://www.elmercurio.com.ec/380786-en-galeria-proceso-se-estrena-una-obra-bipolar.html

domingo, 26 de mayo de 2013

En valija / Estefanía Peñafiel (abril 2013)


…”en valija” es un guiño de ojo evidente a -la boîte en valise – de Duchamp, a partir del cual me planteo abordar la muestra desde varias perspectivas : por un lado, la exposición como “muestrario” de obras o “momentos” de un proyecto, todos posibles de llevar en una valija (alusión también a una economía de medios con la que suelo trabajar); por otro lado, abordar la idea de desplazamiento, del mío propio así como de la mirada y del migrar de las obras de un contexto a otro.
La muestra presentará una selección de trabajos o, más precisamente, de “momentos” o “segmentos” de obras que habían sido creadas en distintos y tiempos y exhibidas en otros lugares.
Cuenta regresiva. 2005-2013, acción, archivo de lecturas, video, sonido.
(lecturas invertidas de las Constituciones políticas del Ecuador)
sin título (Figurantes). Proyecto en curso iniciado en 2009.
Archivo, frascos de vidrio, goma de borrar, periódicos.
Cartografías. 1. La crisis de la dimensión. 2010, video, 18 min.
(a partir de Ecuador, de Henri Micheux)
sin título (La crisis de la dimensión). 2010, fotografías.
Poética de la desaparición

La obra de Estefanía Peñafiel Loaiza trabaja sobre la visibilidad y el índice, a través de gestos como la yuxtaposición, el borramiento y la repetición. Cuando trato de describir el gesto que recorre esta obra imagino una experiencia cinematográfica, la de entrar en una sala oscura donde la luz de proyección se prende y se apaga, dejándonos ver sólo algunas secuencias yuxtapuestas de las que queda una huella evanescente en nuestras retinas. Es una invitación a “hacer tiempo”.
Para dar cuenta de ese gesto me voy a concentrar en tres temas/obras: cuenta regresiva (2005-2013), sin título/figurantes (iniciada en 2009), no vacancy (2011),  y la idea del viaje que importa las series una cierta idea del paraíso, espejismos y cartografías.
El gesto que opera en cuenta regresiva –lectura performática y en reversa de las constituciones políticas ecuatorianas en toda su historia republicana–, busca la dimensión singular (el tono de voz) en lo universal (el principio, la ley). La artista lee en voz alta las constituciones no en una operación comunicativa sino en un gesto indicial. Al hacerlo rememora no tanto la relación entre esos dos términos (singular y universal) sino que produce un tercer término referente al cambio, a la transformación, al movimiento (la dimensión constituyente e instituyente). Durante su última lectura en Ecuador –delante del edificio del Congreso–, una ráfaga de viento produjo un violento sacudón de puertas y un remolino de polvo, mientras la artista leía los artículos de La Carta Liberal (Constitución de 1906), relativo a “las atribuciones y deberes del Poder Ejecutivo”,  justo en el segmento correspondiente al siguiente artículo: “El Congreso dictará su resolución aprobando el procedimiento del Gobierno, o, declarando su responsabilidad”. De este modo, el movimiento atmosférico quedó registrado, produciendo un nuevo índice, abriendo la obra a una nueva lectura y escritura.
La aparición de los figurantes es posible por la intervención de la artista sobre la materia impresa de los diarios: cuando la artista borra a la persona que aparece en la fotografía reproducida en blanco y negro en el diario, queda un pequeño residuo, unos rollitos negros hechos de papel, tinta y borrador. Ese vestigio particulariza la operación, es único, transforma lo masivo y homogéneo (el medio de masas) en una acción singular. El residuo es conservado en un frasco. Cada frasco recibe un número y se coloca junto a otro igual. El ciclo de la estandarización recomienza, sólo que esta vez, a través de la imagen que representa el gesto (recipientes llenos de falsas pieles producidas por una labor manual), y de la ausencia marcada e indexada en aquello que parece irreversible o icónico (las imágenes mediáticas). Así, su trabajo aparece como una mezcla sutil de imágenes ambiguas y gestos controlados que producen una escritura que –al leerla o al reconocerla–, nos revela como parte de una comunidad borrada, pero una comunidad que no había sido enunciada como tal, al menos hasta ese momento. Al suprimir cada uno de esos cuerpos, la artista nos hace pensar en la singularidad de la persona a la que corresponde a ese borramiento, evidenciado el carácter de impronta de toda existencia, y el carácter arqueológico del gesto artístico.
Cuando he podido acercarme al trabajo de taller de la artista, he visto algunos residuos de figurantes que buscan su sentido en el espacio. He visto fragmentos de cuerpos, manos, pieles, recortados de diarios, que por sus posturas o texturas resultan intrigantes e indiciales. Figurants en francés nombra a los “extras”  del cine o del teatro. Son los personajes anónimos que rellenan la escena para que sea verosímil, es decir para que parezca la realidad filmada y no la realidad creada o construida. A plena luz del día, Peñafiel Loaiza crea escenografías mínimas para historias de manos fotografiadas, reproducidas y apenas perceptibles, cuya presencia velada-revelada resulta más cierta que cualquier presencia física, así como la piel sintética y clasificada de los figurantes borrados remite a una inminente dialéctica del contacto. De igual modo, las huellas de luz de los cuerpos de los obreros permanecen en una suerte de no vacancy, como fantasmas, mostrando el carácter biopolítico que relaciona espacio, tiempo y cuerpo de trabajo.
Finalmente, quisiera mencionar el viaje geopolítico que la artista propone con su obra. Es un viaje por una escritura fragmentaria que permite reflexionar sobre la existencia marginal de la historia y la memoria. El chocolate y Guamán Poma de Ayala; la reescritura del texto de Michaux sobre el Ecuador; la Cannibalia, el Caribe y las líneas de horizonte, son temas que reinciden sobre la representación exotista del mundo andino y americano para proponer su actualidad geopolítica desde una maniobra crítica, que condiciona y formula –por su capacidad de destituir el mapamundi y el barroco, y de reescribir por fuera del registro científico– unas nuevas historias a las que la artista imprime una distancia analítica y un tempo diferente.

Ana Rodríguez
Quito, marzo de 2013
Espejismo(s). 2. línea imaginaria (ecuador). 2005,
intervención in situ, goma de borrar sobre muro, dimensiones variables.
Déclaration de flamme. 2011, pólvora, carbón, papel (75 x 110 cm)
(según Chambre d'hotel de Mahmoud Darwish, 1986).
Déclaration de flamme
(detalle)
La visibilidad es una trampa
(detalle)
La visibilidad es una trampa. 2012, papel, impresión en Braille
(extracto de Vigilar y Castigar de Michel Foucault).

La imagen que falta

Me gusta decir que la primera vez que vi una obra de Estefanía Peñafiel Loaiza, en realidad no la vi. O, de hecho, apenas pude ver (y con gran dificultad) su vestigio: una traza de borrador sobre un largo muro blanco, la inscripción –en la neutralidad de un centro de arte parisino– de una línea imaginaria como la que da nombre al país de la artista, ejemplo magistral de la capacidad de la artista para hacer que los signos y los significados surjan con una economía de medios y una lógica de la aparición y la desaparición que atraviesan toda su obra.
Y es que, eludiendo en la mayoría de casos la trampa de la visibilidad, Peñafiel Loaiza nos esconde lo que nos muestra, construyendo una imposibilidad de ver que viene a cuestionar el estatuto de la imagen misma: imágenes de inmuebles en llamas presentados bajo una luz roja que los oculta (cherchant une lumière, garde une fumée, 2007), o bien una fotografía tomada por un Sonderkommando de Auschwitz expuesta bajo una luz tan intensa que no nos permite distinguir nada (fiat lux, 2004)… Hablamos de negaciones, de escamoteos, de aboliciones que devuelven las imágenes de la historia a sus sedimentos aún más trágicamente visibles. Pues es siempre de la historia que trata su obra: de revueltas y de genocidios, de guerras y cataclismos, de guillotinas y armas atómicas.
La artista construye así un trabajo sobre lo visible y lo indecible, lo nombrable y lo invisible, basado en la persistencia memorial de lo que nos ha sido dado a ver. Una de sus piezas más reveladoras (no vacancy, 2011) integra una pantalla fotosensible en la que las imágenes que vienen de desaparecer quedan impregnadas, reteniendo las huellas fugaces de una presencia humana: un obrero trabajando sobre un andamio en Beirut, un hombre cualquiera en una ciudad expuesta a todo tipo de desapariciones.
Peñafiel Loaiza retoma así la historia de la gente ordinaria, sin grado, sin nombre, de aquellos que están siempre en el segundo plano, de los figurantes. Cada día, la artista retira con un borrador los cuerpos y rostros de estos seres anónimos, los retira de la publicación, de la historia oficial, y nos los restituye bajo la forma de migajas y vestigios de un borrador en pequeños frascos que devienen a la vez una suerte de féretros de vidrio y de memoriales del figurante desconocido (sin título / figurantes, obra en proceso iniciada en 2009). Estas desapariciones, estas substracciones, estas construcciones de lo invisible se afirman como proyecciones de la ausencia, como latencias.
Cuando escribe, ya sea un slogan de los indignados griegos que la artista reproduce sobre las hojas de un árbol que eventualmente caerán (viento del este, 2011); un poema del heraldo palestino Mahmoud Darwish inscrito con pólvora o carbón sobre papel, sin fijador (déclaration de flamme, 2011) – palabras que el viento o el movimiento dispersarán como ha sido dispersado el pueblo de Darwish –; son voces de la historia impregnadas sobre vidrios, palabras que desaparecerán con el tiempo, la lluvia o el viento: ecos del genocidio armenio o recuerdos del Mayo francés (serie espejismo(s) 3). En una biblioteca, Peñafiel Loaiza inserta entre las páginas de libros diversos una pequeña hoja en la que se leen citas acerca del viaje y el desplazamiento –citas que un lector ordinario descubrirá tal vez un día con sorpresa, y que colocará a su vez en otro volumen, o que quedarán quizás por siempre huérfanas, abandonadas en un libro olvidado por todos (prière d’insérer, 2011-2012).
Podemos así mismo ver a la artista borrar palabra tras palabra el texto que Henri Michaux escribiera con ocasión de su viaje al Ecuador, en una tentativa probablemente vana de conciliar sus orígenes con su exilio (su serie de cartografías, iniciada en 2008), como es también el caso de sus lecturas al revés de las dieciocho constituciones de su país (cuenta regresiva, 2005-2013). Desorientado, incapaz de leer o de comprender, el espectador no puede sino confrontarse a la desaparición, constatar que los sentidos se le escapan, constreñirse a ir más allá de lo visible.
En Peñafiel Loaiza lo visible aparece pero lo real se mantiene invisible. Esta capacidad a poner patas arriba el punto de vista, de desestabilizar la manera en que el espectador cree relacionarse con la imagen, es eminentemente perturbadora: Peñafiel Loaiza no muestra imágenes, sino que revela signos. El dogma de la revelación se encarna aquí en el proceso fotográfico de la aparición de la imagen: ¿qué es una imagen, y qué es lo que la imagen no nos dice? ¿Qué huellas, qué marcas imperceptibles deja la historia grabadas en la arcilla de nuestra memoria?
¿Y qué rastros dejan los migrantes, inmigrados y emigrados, los exilados, los refugiados, los expatriados, los nómadas peripatéticos, aquellos que están divididos entre dos países, entre dos culturas, que ya no son de allá ni todavía de aquí, que están siempre de viaje, real o memorial, y que más que desenraizados, tiran sus raíces por doquiera que se instalan?
La artista vive entre dos países, el de su infancia y el de su vida adulta, el primero periférico, fantasmado y por largo tiempo colonizado, y el otro central, orgulloso y nostálgico; uno que se reconoce mestizo y plural, y otro que se quiere cartesiano y centralizador. Peñafiel Loaiza navega incesantemente entre sus dos culturas: físicamente, mentalmente, oníricamente quizás, como también lo hace entre sus dos lenguas. En su lengua de adopción, su ligero acento no es una debilidad, sino por el contrario –como sucede con tantos inmigrados – una marca sutil de la reticencia a escoger tajantemente, a abandonar una cosa por otra, a definirse de manera binaria: su acento define un espacio cuya fuerza reside en ser a la vez más que una sola persona pero no verdaderamente dos.
Peñafiel Loaiza viaja entre sus dos países, y como hacen los verdaderos viajantes, lleva poco equipaje, se carga de escasos bienes, no se estorba con abundantes posesiones terrenas. Va con su vademécum de París a Quito y de retorno, su hato de peregrino, su valija en cartón de migrante[1], y todo lo que podemos ver en esta exposición sale de su valija. No es la Boîte-en-valise de Marcel Duchamp, que este prestidigitador de exposiciones llenaba con reproducciones y miniaturas para recrear en ella un museo móvil, inestable e incierto. No es el misterioso paño de cuero, único equipaje que Walter Benjamin cargaba consigo del lado de Port-Bou un 25 de septiembre de 1940, con el que envolvía un “manuscrito más importante que su propia vida”, que desapareció para siempre. No es tampoco la valija mexicana de Robert Capa, cuyas fotografías de España reaparecieron milagrosamente cuarenta y ocho años más tarde, como señales de otro mundo. No es, pues, ni la reinvención de un museo, ni un misterio para siempre insondable, ni un destello del pasado lo que carga la valija de la artista. La exposición es su valija, y la valija es la exposición. Más que un contenedor de obras ponderables expedido desde Francia al Ecuador, obras congeladas allá y reanimadas aquí tras un largo y costoso viaje. Estefanía Peñafiel Loaiza ha preferido sacar de su valija obras de peso ligero y de pensamiento denso. Es esa también, su propia marca.

Marc Lenot
París, marzo de 2013


[1] Linda de Suza, La Valise en carton,1984.
Del rigor en la ciencia. 2011, atlas del siglo XIX seccionado en el ecuador
(según El mundo en el tiempo de los surrealistas, 1929).
Errances. 2012, video, 34' 26''


Sala Proceso - Inauguración: abril 4 de 2013
Fecha de cierre: mayo 10 de 2013








Notas de prensa:


"Estefanía Peñafiel Loaiza: una cartografía para la ausencia" - Diario El Telégrafo, abril de 2013. Texto de José Luis Corazón.
http://www.telegrafo.com.ec/cultura/carton-piedra/item/estefania-penafiel-loaiza-una-cartografia-para-la-ausencia.html

"Artista trae "En Valija" lo mejor de su obra" - Diario El Mercurio, abril 5 de 2013.
http://www.elmercurio.com.ec/375757-artista-trae-en-valija-lo-mejor-de-sus-obras.html